Quirino: la apología del crimen y el vacío de la Ley 50-88

La dignidad de una nación también se mide por la manera en que administra su memoria , porque no todo recuerdo merece ser celebrado ni todo olvido debe confundirse con justicia. Hay figuras , hechos y conductas que deben permanecer en la historia no como modelos de éxito, sino como advertencias morales , para que la sociedad no termine glorificando aquello que debería condenar. En ese sentido, la llamada Damnatio Memoriae , o condena de la memoria , nació en la antigua Roma como una sanción extrema contra quienes eran considerados traidores, enemigos del Estado o figuras indignas de permanecer
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